Autónomo o SL: ¿Qué opción es mejor?

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Sara

Si estás dudando entre autonomo o SL, la respuesta no es “una es mejor que la otra”, sino cuál encaja mejor con tu situación: tu nivel de beneficios, el riesgo de tu actividad, si necesitas separar patrimonio personal, y cuánto quieres simplificar de gestión y contabilidad. En esta guía vas a ver las diferencias reales entre ser autónomo y crear una sociedad limitada, cuándo suele compensar el cambio y qué señales deberías mirar para decidir con criterio.

Tabla de contenidos

Un autónomo es una persona física que trabaja por cuenta propia y debe darse de alta como autónomo en Hacienda y Seguridad Social (RETA). Es una opción habitual para empezar porque suele ser más rápida y sencilla de gestionar, pero en general implica responsabilidad personal ante deudas o problemas.

Una SL (Sociedad Limitada) es una persona jurídica distinta de ti, con más obligaciones formales como constitución, Registro Mercantil y contabilidad, pero con una ventaja clave: normalmente ofrece responsabilidad limitada, es decir, separa el patrimonio de la empresa del personal.

En la práctica, se suele elegir autónomo para arrancar con agilidad, y SL cuando hay más riesgo, crecimiento, necesidad de socios o de estructurar mejor el negocio.

Autónomo o SL: diferencias que más impactan en tu negocio

Lo que de verdad cambia entre autónomo y SL se resume en 5 palancas: cuánto riesgo asumes con tu patrimonio, cómo tributas por los beneficios, cuánto pagas y cómo a la Seguridad Social, qué carga administrativa aceptas y cómo de preparado quieres estar para crecer.

Responsabilidad y protección del patrimonio personal

    • Autónomo: en general, respondes con tu patrimonio personal ante deudas del negocio. Esto no significa que “todo vaya mal”, pero sí que si tu actividad tiene riesgo como devoluciones, reclamaciones, impagos grandes, daños, etc., la exposición es mayor.
    • SL: la idea base es la responsabilidad limitada: el patrimonio de la empresa queda separado del personal. En la práctica, si firmas avales personales, o si hay incumplimientos graves, puedes asumir responsabilidad igualmente.

Si tu actividad puede generar problemas “caros” por volumen, por producto, por contratos, etc, este punto suele pesar mucho a favor de la SL.

Impuestos y fiscalidad real

    • Autónomo: lo habitual es tributar por IRPF, es decir, tus beneficios se integran en tu renta y pueden subir a medida que sube el beneficio. Además, sueles tener pagos periódicos a cuenta.
    • SL: la empresa tributa por Impuesto sobre Sociedades, que funciona con un enfoque más “empresa”: beneficio de la sociedad, ajustes contables y, después, cómo sacas dinero tú. Por ejemplo, con retribución o reparto de beneficios.

Lo importante:

    • Si retiras casi todo lo que ganas para vivir, a veces el autónomo encaja bien por simplicidad.
    • Si reinvistes y quieres separar “dinero del negocio” de “dinero personal”, la SL suele darte más herramientas y estructura.

Cuota y Seguridad Social

    • Autónomo: cotizas en el sistema de autónomos (RETA) y es un coste que suele estar muy presente desde el inicio.
    • SL: aunque tengas una sociedad, si eres socio y además llevas el control y gestión, en muchos casos te tocará cotizar también como autónomo, lo que se conoce como “autónomo societario”. En otros escenarios concretos puede variar, pero la idea es crear una SL no elimina automáticamente la cotización.

Al comparar, no mires solo “impuestos”, mira el pack completo: impuestos + cotización + gestoría.

Costes y carga administrativa

    • Autónomo: suele ser más ágil para empezar (alta, facturar, impuestos periódicos). La contabilidad es más simple y el mantenimiento suele ser menos exigente.
    • SL: tiene un coste de arranque y un coste de mantenimiento más alto exige la constitución (notaría y Registro Mercantil), contabilidad completa (libros, cierres), presentación y depósito de cuentas anuales, y, normalmente, más dependencia de la asesoría.

Si valoras velocidad y sencillez, autónomo suele ganar. Si quieres estructura y separación, SL gana aunque cueste más mantenerla.

Crecimiento, socios, imagen y financiación

    • Autónomo: puede escalar, pero a veces se queda corto cuando entran socios, inversión, contratos grandes o necesidad de separar roles.
    • SL: suele facilitar la entrada de socios, mejor encaje con ciertos proveedores o partners; y, en muchos casos, una imagen más “empresa” frente a clientes y bancos sobre todo si llevas cuentas ordenadas.

Tabla comparativa entre autónomo o SL

CriterioAutónomoSL
FiguraPersona físicaPersona jurídica (empresa separada)
ResponsabilidadNormalmente ilimitada (patrimonio personal)Normalmente limitada al patrimonio de la sociedad, salvo avales y excepciones
FiscalidadSuele tributar por IRPF en la rentaSuele tributar por Impuesto sobre Sociedades
Seguridad SocialRETA (cuota de autónomos)Puede implicar RETA si eres autónomo societario
Trámites de inicioMás rápidos y simplesConstitución + notaría + Registro Mercantil
Gestión y contabilidadMás simpleContabilidad más completa + cuentas anuales
Costes de mantenimientoMenores en generalMayores con asesoría, contabilidad y obligaciones
Crecimiento y sociosMás limitado para sociosMejor para socios, inversión y estructura empresarial

¿En qué gana el autónomo?

    • Si quieres empezar rápido, con menos estructura y menos carga contable.
    • Si tu negocio tiene ingresos variables.
    • Si priorizas la simplicidad en el día a día.

¿En qué gana la SL?

    • Si quieres separar riesgo y proteger tu patrimonio personal.
    • Si vas a crecer, reinvertir o planteas socios o financiación
    • Si necesitas más estructura de empresa con contratos, diferentes roles, planificación, etc.
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Cuándo compensa pasar de autónomo a SL

Que te compense pasar de autónomo a SL depende de tres variables: cuánto beneficio te queda realmente, cuánto dinero necesitas sacar para vivir y qué riesgo o estructura tiene tu actividad. Aun así, hay señales bastante claras que suelen indicar cuándo tiene sentido plantearlo.
    1. Tu beneficio anual empieza a ser estable y alto: si cada año te queda un beneficio claro y no es algo puntual, suele ser el momento de comparar escenarios. En autónomos, ese beneficio tributa normalmente por IRPF y, a medida que sube, el tipo efectivo puede subir también por tramos. En SL, el beneficio queda dentro de la sociedad y tributa por Impuesto sobre Sociedades, lo que a veces permite planificar mejor cuánto sacas y cuánto dejas para reinvertir.
    2. Reinviertes una parte importante en el negocio: si estás destinando dinero a stock, herramientas, marketing, equipo o expansión, una SL suele encajar, ya que no es lo mismo un negocio donde te llevas casi todo para tu vida personal que uno donde reinviertes de forma constante.
    3. Necesitas separar “lo que gana el negocio” de “lo que cobras tú”: Cuando empiezas a pensar en sueldo, planificación, ahorro dentro del negocio o control más fino del resultado, una SL suele darte una estructura más natural para organizarlo.
    4. Tu actividad tiene más riesgo: si vendes productos con devoluciones altas, reclamaciones, garantías, o manejas importes grandes con proveedores, lo ideal es pasarse a SL.
    5. Empiezas a firmar contratos más serios o a trabajar con empresas grandes: cuando hay cláusulas, penalizaciones, plazos de pago largos o compromisos relevantes, muchas personas prefieren operar con SL por orden, estructura y percepción externa.
    6. Vas a incorporar socios, inversión o financiación: entra un socio, un inversor o un préstamo más relevante: la SL suele ser el vehículo más flexible para repartir participaciones, definir roles y profesionalizar la gestión.
    7. Te está frenando la falta de estructura: si sientes que el negocio creció y tu modelo actual ya no te permite delegar, ordenar contabilidad o tomar decisiones con datos claros, la SL puede ser un paso lógico incluso aunque el ahorro fiscal no sea muy grande.

Cómo pasar de autónomo a SL en 5 pasos sin liarte

    1. Constituir la SL
      • Definir socios, administrador, y estructura básica.
      • Preparar estatutos y firmar escritura ante notaría.
    1. Abrir cuenta bancaria de la sociedad
      • Separar cobros y pagos desde el día 1 ayuda muchísimo a tener orden y evitar líos.
    1. Alta censal y organización fiscal
      • Dar de alta la sociedad en Hacienda en la actividad correspondiente.
      • Definir cómo se gestionará el IVA y las obligaciones periódicas.
    1. Plan de transición de facturación
      • Elegir una fecha clara: desde ese día facturas nuevas con la SL.
      • Revisar si hay contratos o presupuestos emitidos como autónomo y cómo se traspasan.
    1. Orden contable desde el inicio
      • Implantar un sistema mínimo: facturación, banco, gastos, conciliación mensual.
      • Dejar definido quién hace la contabilidad (interno o asesoría) y con qué frecuencia.

Errores típicos y cómo evitarlos

A la hora de pasar de autónomo o SL hay errores comunes. Te contamos cuáles son y cómo los puedes evitar:
    • Mezclar cuentas y pagos (personal vs empresa): abre una cuenta nueva para tu SL y úsala siempre.
    • No definir una fecha de corte: elige un día desde el que todo lo nuevo va por la SL.
    • Cambiar sin revisar cotización: crear una SL no significa no pagar autónomos. Revísala si te aplica autónomo societario.
    • No pensar en la operativa con clientes o proveedores: avisa de cambios de datos fiscales con tiempo y actualiza fichas.
    • Constituir por “miedo fiscal” sin números: compara escenarios con tu realidad. Estudia el beneficio, la reinversión o lo que necesitas sacar.

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