Tipos de sociedades mercantiles en España: Guía completa

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En España, los principales tipos de sociedades son la sociedad limitada (SL), la sociedad anónima (SA), la sociedad cooperativay la sociedad comanditaria. Cada tipo de sociedad se diferencia por aspectos clave como la responsabilidad de los socios, el capital social exigido, la fiscalidad y la forma de gestionar el negocio. Conocer qué tipos de sociedades existen y en qué se diferencian es esencial para elegir la opción más adecuada según tu situación y evitar problemas legales o fiscales en el futuro.

Tabla de contenidos

Definición de sociedad mercantil en España

Una sociedad mercantil es una forma jurídica que se caracteriza por estar creada por una o varias personas que aportan capital para realizar actividades económicas y conseguir beneficios.

Entre los tipos de sociedades en España se encuentran la sociedad anónima (S.A.) y la sociedad limitada (S.L.), con diferencias entre sí. Su aspecto en común es que ofrecen protección en la responsabilidad personal de los socios frente a deudas y obligaciones empresariales. Este es uno de los aspectos más atractivos para los emprendedores a la hora de elegir el tipo de sociedad para su negocio.

Tipos de sociedades mercantiles en España

A continuación, repasamos los principales tipos de sociedades mercantiles en España, explicando sus características esenciales y en qué casos suele ser más conveniente optar por cada una.

Sociedad Limitada (S.L.): características y cuándo conviene

La Sociedad Limitada (SL) es el tipo de sociedad más común en España, especialmente entre pequeñas y medianas empresas. Se trata de una sociedad mercantil con responsabilidad limitada, lo que significa que los socios no responden con su patrimonio personal de las deudas sociales, salvo en casos excepcionales.

Entre sus principales características destacan:

  • Ley de referencia: Ley de Sociedades de Capital.
  • Capital social: mínimo habitual 3.000€.
  • Socios: Puede ser unipersonal (SLU) o formada por varios socios.
  • Fiscalidad: tributa por Impuesto sobre Sociedades (en general 15% los primeros ejercicios con base positiva, y después tipo general).
  • Ventajas: responsabilidad limitada, trámites y funcionamiento más sencillos que una S.A., capital inicial más accesible y encaje típico para pymes.
  • Desventajas: más limitaciones para captar inversión a gran escala porque las participaciones no funcionan como acciones con transmisión tan “líquida”.

Una sociedad limitada es la forma más habitual para pymes y proyectos que quieren limitar el riesgo personal, ya que la responsabilidad suele quedar limitada al capital aportado. Si te interesa este tipo de sociedad, debes conocer todos los pasos para crear una SL de manera correcta.

Sociedad Anónima (S.A.): cuándo tiene sentido esta forma jurídica

La sociedad anónima (SA) es una forma jurídica pensada para proyectos empresariales de mayor envergadura o con previsión de gran crecimiento. Al igual que la sociedad limitada, se trata de una sociedad mercantil con responsabilidad limitada, por lo que los socios no responden personalmente de las deudas de la empresa.

La sociedad anónima suele ser la opción adecuada cuando el proyecto requiere una inversión inicial importante, cuando se prevé la entrada de nuevos socios o cuando se busca una imagen de mayor solidez frente a terceros. Por este motivo, es habitual en empresas de cierto tamaño o en negocios con planes de expansión a medio y largo plazo.

Sus principales rasgos son:

  • Ley de referencia: Ley de Sociedades de Capital y normativa complementaria.
  • Capital social: mínimo 60.000€, con un porcentaje a desembolsar en la constitución.
  • Socios: puede ser unipersonal, pero cuenta con la posibilidad de incorporar inversores con mayor facilidad.
  • Fiscalidad: Impuesto sobre Sociedades (con referencia al tipo general y el tipo reducido de nueva creación según condiciones).
  • Ventajas: mejor capacidad de atraer inversión, acciones más transmisibles y posibilidad de cotizar en bolsa (cuando aplica).
  • Desventajas: más complejidad administrativa y contable, y capital inicial más alto con costes de gestión superiores frente a una S.L.
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Sociedad colectiva (S.C) y sociedad comanditaria

La sociedad colectiva y la sociedad comanditaria (o en comandita) son tipos de sociedades mercantiles menos habituales en la práctica, pero conviene conocerlas para entender el conjunto de tipos de sociedades en España. Ambas se caracterizan por dar un papel muy relevante a los socios y por implicar, en mayor o menor medida, responsabilidad personal. En la sociedad colectiva, todos los socios participan en la gestión y responden de forma personal, ilimitada y solidaria de las deudas sociales. Esto significa que el patrimonio personal de los socios puede verse afectado si la sociedad no puede hacer frente a sus obligaciones. Por este motivo, es una forma jurídica poco utilizada hoy en día y suele limitarse a proyectos muy concretos basados en la confianza entre los socios. La sociedad comanditaria, por su parte, combina dos tipos de socios:
  • Socios colectivos, que gestionan la sociedad y responden de forma ilimitada.
  • Socios comanditarios, que aportan capital y cuya responsabilidad se limita a dicha aportación.
Este modelo permite diferenciar entre quienes dirigen el negocio y quienes solo invierten, aunque su uso práctico es reducido frente a otras formas societarias con responsabilidad limitada.

Otros tipos de sociedades mercantiles

Además de las sociedades mercantiles más habituales, existen otros tipos de sociedades en España que, aunque se utilizan con menor frecuencia, pueden ser adecuados en determinadas situaciones. Estas formas jurídicas responden a finalidades concretas y presentan particularidades importantes en cuanto a responsabilidad, gestión y objetivos.

Sociedad limitada unipersonal (SLU): emprender sin socios

La sociedad limitada unipersonal (SLU) es una variante de la sociedad limitada pensada para quienes emprenden en solitario, pero quieren hacerlo bajo una forma societaria y no como autónomos. En este tipo de sociedad existe un único socio, que puede ser una persona física o jurídica. Sus principales características son:
  • Un solo socio, que posee el 100% del capital social.
  • Responsabilidad limitada, igual que en una SL tradicional.
  • Personalidad jurídica propia, separada del socio único.
  • Mismas obligaciones mercantiles y fiscales que una sociedad limitada.
La SLU es una opción muy utilizada por emprendedores que desean proteger su patrimonio personal desde el inicio o que prevén crecer y admitir socios en el futuro. Permite empezar solo, pero con una estructura societaria más sólida y escalable que la de un autónomo.

Sociedad civil: diferencias clave frente a una sociedad mercantil

La sociedad civil es una forma jurídica utilizada habitualmente para actividades profesionales o proyectos de pequeña dimensión. A diferencia de las sociedades mercantiles, su regulación es más flexible y su estructura suele ser más sencilla. Entre sus principales características destacan:
  • Puede tener o no personalidad jurídica, según cómo se constituya.
  • La responsabilidad de los socios suele ser personal e ilimitada.
  • Está orientada a una finalidad común entre los socios, no siempre mercantil.
La sociedad civil puede resultar adecuada en proyectos muy concretos, aunque su menor protección patrimonial hace que, en muchos casos, se opte por formas societarias con responsabilidad limitada.

Sociedad cooperativa: funcionamiento y particularidades

La sociedad cooperativa es un tipo de sociedad basada en la colaboración entre socios, que participan de forma activa tanto en la gestión como en los resultados de la actividad. Su funcionamiento se rige por principios cooperativos y una normativa específica. Sus rasgos principales son:
  • Responsabilidad generalmente limitada al capital aportado.
  • Gestión democrática, con participación de los socios.
  • Orientación tanto económica como social.
Las cooperativas suelen ser una opción interesante para proyectos colectivos en los que se busca una gestión participativa y un reparto equitativo de beneficios, más allá del capital aportado.

Sociedad laboral y otras formas societarias especiales

Las sociedades laborales son aquellas en las que los trabajadores son quienes aportan la mayoría del capital social pertenece a los trabajadores que prestan sus servicios en la empresa. Pueden adoptar la forma de sociedad limitada o anónima, pero con requisitos específicos en cuanto a la distribución del capital y el empleo.

Diferencias entre los diferentes tipos de sociedades

En esta tabla puedes ver una comparación de los diferentes tipos de sociedades:
Tipo de sociedad Responsabilidad Capital social mínimo Número de socios Fiscalidad Uso común
Sociedad limitada (SL) Limitada al capital aportado 3.000€ Uno o varios Impuesto sobre Sociedades Pymes y emprendedores
Sociedad anónima (SA) Limitada al capital aportado 60.000€ Uno o varios Impuesto sobre Sociedades Grandes empresas, inversores
Sociedad limitada unipersonal (SLU) Limitada al capital aportado 3.000€ Un solo socio Impuesto sobre Sociedades Emprender en solitario
Sociedad colectiva Ilimitada y solidaria Sin capital mínimo Varios socios Impuesto sobre Sociedades Proyectos muy concretos
Sociedad comanditaria Mixta Sin capital mínimo Varios socios Impuesto sobre Sociedades Inversión + gestión separada
Sociedad civil Generalmente ilimitada Sin capital mínimo Varios socios IRPF o IS según el caso Actividades profesionales
Sociedad cooperativa Generalmente limitada 3.000€ Varios socios Impuesto sobre Sociedades Proyectos colectivos

Qué tipo de sociedad elegir según tu situación

Elegir entre los distintos tipos de sociedades en España implica analizar varios factores clave que afectan directamente al presente y al futuro del negocio. Antes de tomar una decisión, conviene valorar, al menos, los siguientes aspectos:
  • Número de socios: no es lo mismo emprender en solitario que hacerlo con varios socios. Algunas formas jurídicas permiten un único socio, mientras que otras están pensadas para proyectos colectivos o con entrada futura de nuevos socios.
  • Capital social disponible: cada tipo de sociedad exige un nivel distinto de capital inicial. Este factor condiciona la facilidad para constituir la empresa y también la percepción de solidez frente a terceros.
  • Responsabilidad de los socios: uno de los elementos más importantes. Optar por una sociedad con responsabilidad limitada permite proteger el patrimonio personal, mientras que otras formas implican responder con bienes propios.
  • Fiscalidad: la forma jurídica influye en cómo tributa el negocio y en sus obligaciones fiscales y contables. Elegir correctamente puede facilitar la gestión y evitar cargas innecesarias a medio plazo.
  • Necesidades de financiación y crecimiento: si el proyecto prevé incorporar inversión externa, crecer rápidamente o internacionalizarse, conviene optar por una estructura societaria que facilite estos procesos.
  • Imagen corporativa y credibilidad en el mercado: algunos tipos de sociedades transmiten mayor profesionalidad y confianza a clientes, proveedores e inversores, lo que puede ser determinante en determinados sectores.
Analizar estos elementos de forma conjunta permite identificar el tipo de sociedad que mejor se adapta a cada proyecto, evitando cambios posteriores que suelen implicar costes y trámites adicionales. Ten en cuenta que si más adelante necesitas reorientar tu marca, también puedes hacer un cambio de denominación social siguiendo un proceso formal.

Preguntas frecuentes sobre tipos de sociedades

En España, los principales tipos de sociedades son la sociedad limitada (SL), la sociedad anónima (SA), la sociedad colectiva y la sociedad comanditaria. También es importante la sociedad limitada unipersonal (S.L.U.). Otros tipos de sociedades son la sociedad civil y la sociedad cooperativa. Cada una presenta diferencias en cuanto a responsabilidad, capital social y estructura.

La principal diferencia entre una SL y una SA está en el capital social, la estructura y la vocación de crecimiento. La sociedad limitada está pensada para pymes y emprendedores, mientras que la sociedad anónima es más adecuada para proyectos de mayor tamaño o con necesidades de inversión.

Depende del tipo de sociedad. Algunos tipos de sociedades mercantiles permiten un único socio, como la sociedad limitada unipersonal, mientras que otras requieren varios socios. También existen sociedades pensadas específicamente para proyectos colectivos.

El capital social mínimo varía según el tipo de sociedad. Las sociedades limitadas y las sociedades limitadas unipersonales permiten constituirse con un capital reducido, mientras que otros tipos de sociedades, como la sociedad anónima, exigen una aportación inicial más elevada.

  • Si el proyecto prevé crecimiento, entrada de inversores o financiación externa, conviene optar por una forma societaria que facilite estas operaciones, como la sociedad anónima. Para proyectos más pequeños o en fases iniciales, la sociedad limitada suele ser suficiente y más sencilla de gestionar.
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