Beneficios de ser autónomo y asalariado

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Los beneficios de ser autónomo y asalariado se basan en la posibilidad de combinar la estabilidad de un empleo por cuenta ajena con los ingresos de una actividad propia. Esta situación, conocida como pluriactividad, permite trabajar al mismo tiempo como empleado y como autónomo, siempre que se cumplan las obligaciones fiscales y de cotización correspondientes.

Ser autónomo y asalariado a la vez puede resultar interesante para emprender sin dejar el empleo, diversificar ingresos y aprovechar ciertas ventajas en la cotización a la Seguridad Social. No obstante, también implica cumplir con obligaciones en materia de cotización, fiscalidad y declaración de la renta, aspectos clave para valorar si esta opción compensa.

Tabla de contenidos

Qué significa ser autónomo y asalariado a la vez

Ser autónomo y asalariado a la vez significa compatibilizar un trabajo por cuenta ajena con el desarrollo de una actividad económica propia, es decir, trabajar como empleado y como autónomo de forma simultánea. Esto se conoce como pluriactividad y se produce cuando una persona está dada de alta a la vez como trabajador asalariado y como autónomo. 

En la práctica, la pluriactividad implica cotizar en dos regímenes destinos de la Seguridad Social: el régimen general, por el empleo como asalariado, y el RETA, por la actividad desarrollada como autónomo.

Este modelo es habitual entre personas que quieren emprender sin dejar su empleo, generar ingresos adicionales o probar una actividad por cuenta propia antes de dedicarse a ella a tiempo completo. 

Beneficios de ser autónomo y asalariado

Ser autónomo y asalariado a la vez permite combinar lo mejor de los dos modelos laborales. La pluriactividad ofrece ventajas económicas, profesionales y de protección social que pueden ser interesantes.

1. Mayor estabilidad económica al combinar ingresos

Uno de los principales beneficios de ser autónomo y asalariado es la posibilidad de combinar una nómina fija con ingresos adicionales procedentes de la actividad por cuenta propia. El salario como asalariado aporta estabilidad, mientras que el trabajo como autónomo permite aumentar ingresos y no depender de una única fuente. 

2. Emprender sin dejar el empleo

La pluriactividad permite emprender de forma progresiva, sin necesidad de renunciar al empleo por cuenta ajena desde el inicio. Esto es muy útil para probar una idea de negocio, validar un servicio o construir una cartera de clientes antes de dedicarse por completo a la actividad como autónomo. 

3. Ventajas en la cotización por pluriactividad

Otro beneficio relevante de ser autónomo y asalariado se encuentra en la cotización a la Seguridad Social. Al cotizar simultáneamente en el régimen general y en el RETA, pueden existir reducciones o devoluciones cuando se supera el tope máximo de cotización anual.

En algunos casos, la Seguridad Social puede devolver parte del exceso de la cotización, lo que compensa el esfuerzo económico que supone cotizar en dos regímenes diferentes. Estas ventajas dependen de la situación personal y de los ingresos obtenidos.

4. Mayor protección social al cotizar en dos regímenes

Otro de los beneficios de ser autónomo y asalariado a la vez es la mayor protección social que supone cotizar en dos sistemas diferentes. El trabajo por cuenta ajena suele ofrecer cobertura en situaciones como incapacidad temporal o desempleo, mientras que la actividad como autónomo contribuye a la cotización para futuras prestaciones. 

Esta doble cotización puede resultar beneficiosa a largo plazo, especialmente en términos de derechos acumulados y acceso a determinadas prestaciones. 

5. Flexibilidad para desarrollar una actividad propia

La pluriactividad también ofrece una mayor flexibilidad profesional. Permite organizar el tiempo y la carga de trabajo progresivamente, adaptando la actividad como autónomo a la disponibilidad real y al ritmo de empleo por cuenta ajena. 

Aunque ser autónomo y asalariado implica más obligaciones fiscales, pero los gastos deducibles asociados a la actividad como autónomo pueden ayudar a ajustar la tributación de los ingresos generados por cuenta propia. 

7. Facilita la transición a autónomo a tiempo completo

Para muchas personas, la pluriactividad es una etapa previa a convertirse en autónomo a tiempo completo. Este modelo permite consolidar ingresos, clientes y experiencia antes de dejar definitivamente el empleo por cuenta ajena. 

Para que estos beneficios se mantengan en el tiempo es fundamental llevar una correcta gestión fiscal de autónomos, que permita cumplir con las obligaciones y optimizar la carga fiscal de forma legal.

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Cómo cotiza un autónomo en pluriactividad

Cuando una persona es autónomo y asalariada a la vez, cotiza en dos regímenes de la Seguridad Social: el régimen general, a través de la nómina, y el RETA, mediante el pago de la cuota de autónomos

Por ello se cotiza dos veces. Cada mes pagas tu cuota de autónomos, además de las cotizaciones que ya se aplican en tu salario como asalariado. Tanto las cotizaciones del régimen general como las del RETA están reguladas por la Seguridad Social, que establece los límites y posibles devoluciones por exceso de cotización.

Por eso la pluriactividad suele compensar más cuando la actividad como autónomo genera ingresos estables o crecientes. Implica un mayor esfuerzo de cotización, pero bien analizada puede resultar ventajosa para determinados perfiles.

Fiscalidad de ser autónomo y asalariado

Los ingresos obtenidos por el trabajo por cuenta ajena tributan como rendimientos del trabajo. El IRPF se va pagando de manera anticipada a través de las retenciones en nómina, por lo que está parte de la fiscalidad está ajustada a lo largo del año. 

Mientras, los ingresos obtenidos como autónomo tributan como rendimientos de actividad económica. Esto implica:

    • Emitir facturas correctamente. 
    • Presentar pagos fraccionados de IRPF, que suelen ser trimestrales.
    • Declarar IVA si la actividad está sujeta a este impuesto.

En la declaración de la renta se suman los dos tipos de ingresos: los del salario y los de la actividad del autónomo. Esto puede hacer que el tipo impositivo final sea más alto, especialmente si los ingresos totales aumentan significativamente. 

Además, como autónomo, deberás presentar distintos modelos fiscales en función de tu actividad y del tipo de ingresos obtenidos.

Cuándo compensa ser autónomo y asalariado

Ser autónomo y asalariado no siempre es la mejor opción. Es necesario analizarlo antes de empezar para evitar errores y costes innecesarios:

Situaciones en las que suele compensar

    • Tienes un empleo estable como asalariado y quieres generar ingresos adicionales.
    • Quieres probar una idea de negocio sin renunciar a la seguridad de una nómina. 
    • La actividad como autónomo es compatible en tiempo y dedicación con tu trabajo por cuenta ajena.
    • Tus ingresos como asalariado son medios o altos, lo que aumenta la probabilidad de exceso de cotización y posibles devoluciones. 
    • Buscas una transición progresiva antes de convertirte en autónomo a tiempo completo. 

Situaciones en las que puede no compensar

Por el contrario, ser autónomo y asalariado a la vez puede no ser recomendable cuando:

    • Los ingresos como autónomo son muy bajos o esporádicos.
    • La cuota de autónomos supone un coste difícil de asumir. 
    • La carga de trabajo provoca falta de tiempo o desgaste personal.
    • Existen cláusulas de exclusividad o conflictos con el empleo por cuenta ajena. 

Requisitos y trámites básicos para la pluriactividad

Ser autónomo y asalariado a la vez necesitan una serie de trámites básicos para que la situación de pluriactividad esté correctamente declarada ante la Administración. En primer lugar, debes darte de alta de autónomo siguiendo estos pasos:

    1. Alta en Hacienda como autónomo mediante el modelo 036 o 037. En este trámite se comunica el inicio de la actividad económica, la fecha de comienzo y el epígrafe del IAE que describa la actividad que se va a desarrollar. 
    2. Darse de alta en el RETA de la Seguridad Social. Esta alta es necesaria aunque ya esté cotizando como asalariado en el régimen general, ya que ambas actividades generan obligaciones independientes. 

Por otro lado, es importante tener en cuenta la compatibilidad de contratos con la empresa para la que se trabaja por cuenta ajena. Aunque la pluriactividad es legal, algunos contratos pueden incluir cláusulas de exclusividad o de no competencia que conviene revisar antes de empezar la actividad como autónomo. 

Preguntas frecuentes sobre ser autónomo y asalariado

Depende. La pluriactividad puede limitar la aplicación de algunas bonificaciones, por lo que conviene revisar el caso concreto antes de darse de alta. 

Aunque ya cotices como trabajador por cuenta ajena, es obligatorio pagar la cuota de autónomos al estar dado de alta en el RETA. El importe depende de la base de cotización elegida y de los ingresos estimados de la actividad como autónomo. 

En algunos casos, sí. Si la suma de las cotizaciones de régimen general y del RETA supera el límite anual, la Seguridad Social puede devolver parte del exceso de cotización, según las bases y el tiempo en pluriactividad.

En la declaración de la renta se suman los ingresos del salario y los de la actividad como autónomo, lo que puede aumentar el tipo impositivo final. Una buena planificación fiscal ayuda a evitar regularizaciones. 

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